Preparación
Prepara el apio y los aromáticos
Recorta 900 g de apio, reserva las hojas interiores tiernas y corta los tallos en diagonal en trozos de 7 cm (aproximadamente 3 pulgadas). Retira las hebras especialmente duras de las nervaduras exteriores anchas. Pica 150 g de cebolla amarilla, pica finamente 3 dientes de ajo, corta 100 g de aceitunas verdes sin hueso por la mitad y pica 10 g de perejil fresco junto con las hojas de apio reservadas. Mantén las aceitunas y las hierbas separadas de los aromáticos.
Prepara la base de tomate
Calienta 45 ml de aceite de oliva extravirgen en una olla ancha y pesada a fuego medio. Añade 150 g de cebolla amarilla y cocina, revolviendo con frecuencia, de 7 a 9 minutos, hasta que esté suave y ligeramente dorada en los bordes; comienza a revisarla a los 7 minutos. Incorpora 3 dientes de ajo, 1.5 g de orégano seco y 0.5 g de hojuelas de chile rojo y cocina solo hasta que desprendan su aroma. Agrega 400 g de tomates triturados sin sal añadida, 120 ml de agua y 0.5 g de pimienta negra, raspando el fondo de la olla, y lleva la salsa a un hervor suave.
07:00Brasea el apio hasta que esté casi tierno

Acomoda 900 g de apio en la base de tomate y gira los trozos para cubrirlos, procurando que la mayor parte quede visible por encima de la salsa. Tapa la olla, baja el fuego y mantén un hervor suave durante 25 minutos. Gira los trozos con cuidado una vez a mitad de cocción. Al terminar, un tenedor debe entrar en los tallos más gruesos con algo de resistencia y los trozos deben conservar su forma.
25:00Reduce la salsa con las aceitunas

Destapa la olla y añade 100 g de aceitunas verdes sin hueso. Sube el fuego a medio-bajo y cocina de 10 a 12 minutos, comenzando a revisar a los 10 minutos, hasta que la salsa esté lo bastante espesa para cubrir el apio y una cuchara deje un breve surco al pasar por el fondo. El apio debe estar tierno al pincharlo, pero sin deshacerse. Sacude la olla o gira los trozos con cuidado en lugar de revolver vigorosamente.
10:00Termina con limón y hierbas
Retira la olla del fuego. Incorpora 15 ml de jugo de limón fresco y 10 g de perejil fresco a la salsa sin romper los trozos de apio. Prueba la salsa antes de hacer ajustes; las aceitunas deben aportar la sazón necesaria. Deja que el hervor intenso se calme, luego sirve el apio y la salsa en una fuente baja y llévalo a la mesa caliente.
Sustituciones inteligentes
- ¿No tienes aceitunas verdes? Usa aceitunas negras suaves; la salsa tendrá un sabor más profundo y menos herbáceo.
- ¿No tienes tomates triturados? Tritura a mano la misma cantidad de tomates enteros enlatados sin sal añadida junto con sus jugos.
- ¿No tienes perejil fresco? Usa hojas tiernas de apio, albahaca fresca o una mezcla de ambas.
- ¿Prefieres menos picante? Omite las hojuelas de chile rojo y añade un poco más de pimienta negra al servir.
Consejos y variaciones
- Elige apio firme, verde pálido y con hojas frescas; los tallos marchitos se ablandan de manera desigual y pueden quedar fibrosos.
- Usa una olla ancha para que el apio quede en una capa poco profunda y el tomate se reduzca en vez de cocerse al vapor.
- Enjuaga brevemente las aceitunas si su salmuera tiene un sabor especialmente salado y escúrrelas bien antes de agregarlas.
¿Qué salió mal?
- El apio sigue firme después de brasearlo Agrega un pequeño chorrito de agua, tapa la olla y continúa a fuego bajo hasta que un tenedor entre con mayor facilidad en las nervaduras gruesas.
- La salsa está aguada Aparta el apio con el mayor cuidado posible y cocina sin tapar un poco más para que se evapore el exceso de líquido.
- El apio se está deshaciendo Baja el fuego y deja de revolver; sacude suavemente la olla para mover la salsa alrededor de los trozos.
- La salsa sabe demasiado salada Incorpora un poco de agua y una cucharada extra de tomates triturados sin sal añadida, luego equilibra con unas gotas de jugo de limón.
Estimación nutricional
- Fibra: 7 g por porción
- Sodio: 590 mg por porción
Aviso nutricional:Esta receta se proporciona únicamente con fines de información general sobre cocina. Los valores nutricionales son estimaciones y pueden variar según los ingredientes, las marcas, los métodos de preparación y el tamaño de las porciones. Consulta las etiquetas de los ingredientes y sigue prácticas adecuadas de seguridad alimentaria. Este contenido no constituye asesoramiento médico, dietético, sobre alergias ni profesional de seguridad alimentaria.



