Preparación

  1. Suaviza la cebolla y sazona los tomates

    Corta 80 g de cebolla morada en rebanadas muy finas y colócala en un tazón pequeño. Cubre con agua fría. Corta 700 g de tomates maduros en trozos de 2,5 cm (1 pulg.) y ponlos en un colador sobre un tazón grande. Espolvorea con 3 g de sal marina fina, mezcla con suavidad y deja reposar tanto la cebolla como los tomates durante 15 minutos. Los tomates deben soltar una buena cantidad de jugo.

    15:00
  2. Prepara el pan y el pepino

    Preparación del pan y el pepino

    Desgarra 280 g de pan rústico del día anterior en trozos irregulares de 2,5 cm (1 pulg.) y colócalos en una ensaladera ancha. Si el pan está muy duro, rocíalo poco a poco con agua fría y mezcla hasta que los bordes estén flexibles, pero el centro siga siendo masticable. Corta 250 g de pepino en trozos de bocado. Escurre muy bien 80 g de cebolla morada.

  3. Prepara el aliño y mezcla

    Preparación del aliño y mezcla de la ensalada

    Bate 60 ml de aceite de oliva extra virgen, 30 ml de vinagre de vino tinto y 1 g de pimienta negra con el jugo de tomate reservado hasta emulsionar ligeramente. Añade 700 g de tomates maduros, 250 g de pepino, 80 g de cebolla morada y 280 g de pan rústico del día anterior. Mezcla muy bien, presionando unos trozos de tomate contra el lado del tazón para que su jugo cubra el pan.

  4. Deja que el pan absorba el aliño

    El pan absorbiendo el aliño durante el reposo

    Deja la ensalada a temperatura ambiente durante 15 minutos, mezclándola una vez a mitad del tiempo, hasta que el pan esté jugoso y tierno, pero aún conserve su forma. Desgarra 20 g de albahaca fresca sobre el tazón, mezcla una vez más, prueba y sirve de inmediato.

    15:00
Nota del cocineroLa panzanella debe quedar jugosa, no caldosa. Añade agua al pan solo si está demasiado duro para doblarse; los tomates maduros aportarán la mayor parte de la humedad que necesita.

Sustituciones inteligentes

  • ¿No tienes pan rústico del día anterior? Usa trozos gruesos de pan fresco con buena corteza, ligeramente tostados y fríos. Evita el pan de caja suave, que puede quedar pastoso.
  • ¿No tienes vinagre de vino tinto? Usa vinagre de vino blanco o vinagre de manzana para una acidez igual de limpia.
  • ¿No tienes pepino? Usa apio crujiente o pimiento morrón dulce para aportar textura crujiente.
  • ¿No tienes albahaca fresca? Usa perejil de hoja plana con una pequeña cantidad de menta fresca.

Consejos y variaciones

  • Elige tomates aromáticos y pesados para su tamaño; su jugo se convierte en la base del aliño.
  • Humedece el pan con cuidado. Debe doblarse y absorber el aliño sin deshacerse en una pasta.
  • Añade la albahaca después del reposo para que conserve su aroma fresco y sus hojas vivas.

¿Qué salió mal?

  • El pan sigue duro Rocía un poco de agua fría sobre la ensalada, mezcla y espera 2 minutos antes de volver a revisarla.
  • La ensalada está aguada Mezcla con suavidad y déjala reposar 5 minutos para que el pan absorba más aliño de tomate.
  • El sabor está apagado Ajusta primero la sal y luego agrega un pequeño chorrito de vinagre si los tomates necesitan más viveza.
  • La cebolla sabe demasiado fuerte Enjuágala brevemente con agua fría, escúrrela muy bien y vuelve a incorporarla a la ensalada.

Estimación nutricional

Calorías360
Proteínas9 g
Carbohidratos46 g
Grasas16 g
  • Fibra: 4 g por porción
  • Sodio: 740 mg por porción

Aviso nutricional:Esta receta se proporciona únicamente con fines de información general sobre cocina. Los valores nutricionales son estimaciones y pueden variar según los ingredientes, las marcas, los métodos de preparación y el tamaño de las porciones. Consulta las etiquetas de los ingredientes y sigue prácticas adecuadas de seguridad alimentaria. Este contenido no constituye asesoramiento médico, dietético, sobre alergias ni profesional de seguridad alimentaria.

Preguntas frecuentes

¿El pan de la panzanella debe quedar crujiente o suave?Debe estar húmedo y tierno en la superficie, con un centro masticable. Un crujido duro indica que necesita un poco más de humedad, mientras que un pan que se deshace se ablandó demasiado.